Una nueva tecnología que se vuelve más útil y eficiente que la anterior

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  • Por Rodrigo Weiberlen
  • Especialista de Singularity University
  • CEO de ICON

Nos encontramos en uno de los momentos más desafiantes de la historia de la humanidad donde como nunca antes tuvimos tanta tecnología, información y conocimiento a disposición. Cada vez más democratizada y accesible, generando cambios exponenciales en modelos de negocios, sistemas y organizaciones.

La movilidad es protagonista en este mundo de permanente cambio, con nuevos jugadores que se suman al ruedo creando las primeras marcas nacidas eléctricas hasta las grandes corporaciones, generando cambios acelerados pero sólidos en sus nuevos productos, apoyados en su conocimiento de años en la industria son señales claras que los vehículos de combustión van camino a la extinción.

No solo nos enfrentamos a un cambio de producto (combustión vs. híbridos o eléctricos), sino a un cambio en cómo vemos, cómo utilizamos la movilidad y la visión que tenemos sobre la propiedad. Tendencias globales como el leasing, car sharing, car pooling, rentals y plataformas tecnológicas están mostrando que existe una movilidad más práctica, diversa y económica a disposición en el futuro cercano.

Como país tenemos ventajas importantes para mirar de cerca este tema. La primera es nuestra abundancia de energía renovable; nuestra matriz de producción energética debería delinear un diseño de país diferente desde su propia configuración económica, poniendo este recurso como diferencial estratégico y de interés nacional. La segunda es que contamos con una ley de exoneración de impuestos para vehículos híbridos y eléctricos, lo que supondría una ventaja competitiva en el costo de estos productos en comparación de los vehículos de combustión.

El Estado es un actor clave en esto y podría tomar la iniciativa con acciones como extender la utilización de estos vehículos en todas las entidades públicas (como lo hacen en Itaipú), sumando más incentivos en ventajas impositivas como estacionamientos y patentes liberadas, anticiparse en la homologación de tipo de cargadores más conveniente para el mercado, promover la instalación de cargadores públicos, e incluso por qué no que el país se sume a la cadena de producción de autopartes o baterías a nivel local para las marcas globales.

Esto es una cuestión de tiempo, hablamos de que a mediados de este año llegan vehículos full eléctricos para demostración y los primeros híbridos (eléctricos + combustión) disponibles para la venta de la mano de una de las marcas más importantes de mercado y las diferencias de productos son increíbles. Si bien en aspecto son vehículos casi idénticos, en la realidad hablamos de un cambio enorme en tecnología que implica cambios en servicios técnicos, propiedad y cuidado de la batería, cambios en los seguros, pero que también viene de la mano de una movilidad más segura, amigable con el medio ambiente y de bajísimo costo de consumo.

La evolución acelerada de estas tecnologías está democratizando el acceso y uso de estos productos, y acercándonos al momento conocido como disrupción; momento en que una nueva tecnología se vuelve más económica y eficiente que la anterior, lo que hace que esta se vuelva obsoleta y desaparezca. Ante lo que se viene, poner este tema en agenda, anticiparnos al cambio y aprovechar al máximo la abundancia que como país tenemos es el camino para mejorar nuestra competitividad en un futuro donde la única constante es el cambio.

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