Actividad física sin tirar la toalla

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Entre el trabajo, el tráfico vehicular, la vida familiar y el ajetreo diario, a veces, no te sobran ganas para tu rutina de ejercicios. ¿Qué hacer para adoptar el hábito sin “peros”? Estos diez consejos lo resumen.

Los lunes de “empezar la dieta” también suelen ser lunes de “empezar el gym”. Y es que ganas de arrancar una actividad física nunca faltan, pero como bien lo dice el refrán: “del dicho al hecho, siempre hay mucho trecho”. Sobre todo cuando por mucho tiempo te mantuviste estática, sin movimiento, acostumbrándote a la vida sedentaria.

Por suerte, hay muchas páginas dedicadas a informar sobre lo que hay que tener en cuenta antes de adoptar un estilo de vida deportivo. De hecho, hace algunas semanas, encontré una publicación en Facebook de una bloguera –que también era atleta– que contaba cuál era su secreto para no “dejarse estar” con la actividad física.

Ella, al llegar a su casa del trabajo, automáticamente se colocaba los championes, la calza y una remera deportiva, para que esto –en cierta forma– la motive a no dejar su rutina física del día. Es una buena estrategia, teniendo en cuenta que, lo primero que hacemos luego de una larga jornada laboral, es rendirnos ante la comodidad del sofá, unos buenos snacks y algún que otro zapping del momento.

Para no tropezarte con excusas, organizá las prendas con las que harás ejercicio, de mañana, antes de salir al trabajo o, mejor, la noche anterior, antes de ir a dormir; así no perderás tiempo buscándolas por varios minutos, que ya podrían ser parte de los trotes o las caminatas que hacés al aire libre.

Armar un playlist

Las pocas veces que mantuve constancia para correr por lo menos 30 minutos en algún parque de la ciudad, una buena selección de música me acompañaba. Lo que hacía, antes de salir y quedarme sin wifi, era descargar un álbum completo de algún artista que quería escuchar o algún playlist de géneros power para acelerar el ritmo durante la rutina.

Hoy en día, todas las plataformas de streaming (Spotify, Deezer o Apple Music) cuentan con la opción de descarga y, una vez que hayas escuchado todo, podés borrar las carpetas de tu biblioteca y volverlas a bajar cuando quieras. De hecho, como no tenía de esos relojes que contabilizan los kilómetros y las calorías que quemás, usaba a las canciones como parámetro para medir el tiempo que llevaba haciendo ejercicio.

Lo que más me gusta de este consejo es que no sólo es una forma de motivarse para cumplir con la actividad física de todos los días, sino un espacio (a veces, difícil de encontrar) para conocer más música y, con ella, artistas emergentes y géneros poco comunes.

Hacer ejercicios con una amiga o en grupo

Podría decirse que esta práctica es una de las más habituales, sobre todo, cuando la meta de los que integran el grupo, o el de las dos amigas que corren todos los días a las siete de la tarde, es el mismo. Es bueno establecer una meta colectiva que también sea personal, para sentirse acompañada en el proceso.

A lo que me refiero es que si te anotás con una amiga para ir al gym o si decidís con tus amigos salir a correr todos los días media hora, el porqué –al principio– va a ser clave para que después, el ejercicio se convierta en un hábito. Por ejemplo: “Queremos tonificar para esta maratón”; o “Vamos a bajar de peso para este acontecimiento importante”.

Quizás, en algún momento, deje de existir ese objetivo y lo que los una, además del ejercicio, sea las ganas de pasar un buen rato juntos.

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