[En destaque] Joven indígena de Vaquería llega a la UNA y sueña ser enfermera de su gente

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Se sienta en el fondo de la clase. Con un cuaderno sobre el pupitre y una botella de agua en una mano, escucha atentamente lo que dice el profesor, quien ya está de salida luego de dos horas cátedra de Socioantropología.

El docente se retira de la clase y Marisel Centurión, joven Mbya Guaraní de Caaguazú, sale detrás para tomar un respiro antes de que ingrese el siguiente maestro.

Marisel tiene 22 años, ingresó recientemente a la carrera de Obstetricia del Instituto Andrés Barbero de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Terminó la secundaria el año pasado, con 21 años.

Nunca antes otro miembro de la comunidad Mbokaja’i de la etnia Mbya Guaraní, en el distrito de Vaquería, culminó el colegio. Son en total 28 familias las que todavía residen en esta comunidad rodeada de sojales en Caaguazú.

Su historia se hizo conocida mediante el proyecto de inclusión universitaria que encara la Fundación Natán, que trabaja desde hace tres años en Mbokaja’i.

Pero el sueño de Marisel recién comienza. Su intención es estudiar después Enfermería para trabajar en su comunidad natal, donde no hay centros asistenciales cerca.

Para ir al hospital deben trasladarse a ciudades distantes o, como mínimo, llegar hasta la capital del departamento. Vaquería se ubica a 243 kilómetros de Asunción.

Estudios. Durante la breve pausa entre materias, Marisel accede a conversar sobre su experiencia en la escuela San Roque de Vaquería, cómo terminó la secundaria y su deseo de ser enfermera.

“Apu’ã todos los días a las 5.30”, apunta la joven, quien vive en una residencia que pertenece a la Facultad de Veterinaria, ubicada a tres kilómetros del Andrés Barbero.

Uno de los dramas del Metrobús en San Lorenzo es que las unidades de transporte dejaron de circular por la zona de residencias universitarias. Es por eso que debe caminar todos los días esos 3.000 metros de ida –otros 3.000 de vuelta– para asistir al instituto superior.

“Amba’apose che comunidad pe, che familia ndive”, asegura la joven Mbya, y explica que su familia fue la que apoyó su decisión de llegar hasta San Lorenzo para seguir estudiando.

Los miembros de la comunidad le dedicaron un ritual de despedida a Marisel, quien no pudo contener las lágrimas ante tantas muestras de cariño y sostén.

Lleva dos semanas de clases, por lo que no cuenta mucho sobre las materias que desarrollan en el primer semestre o sobre su desempeño.

Búsqueda. La organización Natán, fundada por el chileno Rodrigo Rojas, busca padrinos para sostener los estudios de Marisel Centurión.

“Hace tres años que trabajamos en la comunidad de Mbokaja’i, el objetivo es mejorar la calidad de vida de las familias y la educación claramente es una vía para ello”, cuenta Latifi Chelala, del área de educación de la entidad.

La fundación ya consiguió una beca de la Itaipú Binacional, pero sostienen que no alcanza para cubrir el año.

Además, aguardan que el Indi apruebe un pequeño fondo de G. 400.000 mensuales, también para solventar estadía y estudios de Marisel.

“Ella está inspirando a otros jóvenes de Mbokaja’i que ahora también quieren culminar la secundaria”, agrega Chelala.

Los interesados en apoyar la causa pueden contactarse con la Fundación al número telefónico (0984) 501-290.

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