Advierten que exceso de recursos genera aburrimiento en los niños

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Me aburro. ¿Qué puedo hacer ahora? Esta es una frase frecuente que los adultos escuchan por parte de los chicos en la actualidad. A continuación, sicólogas dan sugerencias y explican los factores que inciden para que la nueva generación se divierta menos.

La licenciada en sicopedagogía María José Delfino detalla que el exceso o abuso de recursos proporcionados por los padres a los niños incidieron para el aburrimiento. Por su parte, la sicóloga Carmen Benegas señaló que los chicos expresan estar aburridos generalmente porque los adultos no les están prestando la debida atención por estar pendientes del teléfono. “Es clave la debida atención para los hijos en una edad delicada”.

Mucha pantalla. En nuestros tiempos no podemos disociar al niño de la tecnología, pero sí proporcionarle un contacto responsable con ella, recomienda Delfino. Esto, se debe a que “en la etapa del desarrollo en la que se encuentran, el excesivo contacto con la tecnología no permite activar su pensamiento creativo, entonces si este no se desarrolla, el chico siempre necesitará una pantalla que le proporcione toda la diversión que él solo no puede crear. Y esto genera el concepto que solo del exterior le puede venir la diversión, y no puede crearlo por sí mismo”.

Añadió que la tecnología está caracterizada por tener una dinámica rápida, en la que uno puede adelantar, acelerar, cambiar, tener muchas opciones sobre un tema. Pero también, cuando es en exceso, genera en los niños ansiedad cuando se enfrentan a algo que no pueden obtener o cambiar de manera tan rápida.

 

Demasiados estímulos. Delfino detalla que esto se refiere, sobre todo, a los a juguetes y juegos didácticos. “Tenerlo todo al mismo tiempo y en el momento que quiera, no favorece a desarrollar sus capacidades de espera, de crear o inventar juegos o juguetes. Además, el hecho de estar rodeado siempre de tantas cosas que le llamen la atención, le dificulta la capacidad de enfocarse en un estímulo”, explicó.

Exceso de actividades. Al tener la agenda extracurricular repleta, el niño no tiene un tiempo libre para encontrar su gusto hacia la actividad de su interés, según la especialista.

“Ellos necesitan tener tiempo sin hacer nada, pero que en realidad hacen demasiado: observan el mundo donde se desenvuelven, imaginan, crean, piensan, y asimilan las experiencias que van teniendo día a día”, destacó.

Adolescentes. Para la licenciada Carmen Benegas, los aparatos tecnológicos inciden bastante. Y esta problemática se refleja principalmente en los preadolescentes y adolescentes, quienes al crear una dependencia absoluta pierden la capacidad de relacionarse con los demás.

Por este motivo –detalló– es que muchos adolescentes optan por no salir de la casa, pues les cuesta la interacción. Prefieren estar encerrados viendo la televisión o navegando en internet y con ello dan paso a otro problema que es el sedentarismo.

“No tienen la necesidad de ser entretenidos todo el momento con juguetes, dispositivos electrónicos y actividades. Ellos precisan del contacto seguro y armónico con las personas más importantes de sus vidas, que serán sus referentes en todo momento”, concluye la sicóloga Delfino.

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