Importante crisis afecta al sector agrícola

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La producción agrícola sufre una importante crisis por merma del 23,5% en la cosecha, baja del 20% en el precio de la soja, y otros factores, por lo que se estima la reducción de US$ 1.340,5 millones en ingreso de divisas, según informó hoy la UGP.

El año 2019 se está consolidando como un año de “vacas flacas”, no solo para la ganadería, sino también para la agricultura, porque la producción de soja cayó un 23,5% debido a la sequía que afectó durante etapas claves del desarrollo de las plantaciones de la oleaginosa.

Así también, por la reducción del precio internacional del grano, en un 20% con relación a la cosecha anterior, según informó esta mañana, el ingeniero agrónomo Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).

Según las estimaciones de la UGP, la producción de soja este año rondaría apenas en 7.854.600 toneladas, con unas 2.407.975 toneladas de merma, que fue causada por las adversidades climáticas. Principalmente afectó la sequía en los periodos críticos del desarrollo productivo de las plantas.

Desde el punto de vista económico habrá una reducción en el ingreso de divisas en US$ 1.340.497.530 menos que el año pasado.

Sobre la disminución del precio en un 20% se explicó que fueron ocasionados por la crisis entre Estados Unidos y China, que afectó las exportaciones de soja en los mercados.

Otra situación que complica aún más la crisis es que la Argentina ya aplica un arancel aduanero del 2,5% por la importación de soja a su territorio, que es un impuesto disfrazado, que reduce otros US$ 9 por toneladas, en el precio que se paga por la oleaginosa al productor agrícola.

Por su parte, el ingeniero agrónomo Luis Cubilla, experto de Capeco, explicó que como consecuencia del impacto climático, habrá baja disponibilidad de semillas de buena calidad para la próxima siembra. La baja rentabilidad del cultivo de soja impactará a su vez en una disminución de la rotación de cultivos en los campos, con el menor uso de plantas de cobertura, que son indispensables para mantener altas productividades, disminución de la erosión, control de las enfermedades y plagas, etc.

Igualmente, se estima que habrá una disminución en el área de siembra de trigo, cultivo que es financiado y hasta subvencionado por la soja, apeligrando la provisión insumos para la canasta básica familiar, como son la harina y el pan.

También se piensa que habrá restricción en el uso adecuado de fertilizantes, ”el agricultor tenderá a utilizar dosis menores en el suelo, buscando abaratar costos de producción, lo que tendría implicancias agronómicas futuras.

Además, los cultivos de las campañas agrícolas siguientes podrán tener deficiencias nutricionales, creando situaciones de mayor susceptibilidad al ataque de plagas y enfermedades, generando menor productividad. Finalmente, se pronostica que habrá caída en las inversiones en compras de maquinarias e infraestructura en las fincas. “Se estima que se necesitan como mínimo dos campañas buenas para sobreponerse a esta situación, para que el área que abarca el sistema de siembra directa se recupere”, expresó.

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