ūüĎĀ‚Äćūüó® | Todo lo que perdimos cuando el smartphone reemplaz√≥ al tel√©fono… y que ya no volver√°

132

En 2004, el 90% de los hogares de EEUU tenía una línea fija. Hoy, la cifra se redujo al 40% y sigue en baja. Además de reemplazar la cámara fotográfica o la visita al banco, el móvil se llevó una forma de comunicación emotiva impulsada por la enorme potencia de la voz humana

En¬†1986 cada estadounidense hizo ocho¬†llamadas telef√≥nicas¬†por d√≠a, con un total de 1.970 millones cada 24 horas. Esta forma de¬†comunicaci√≥n¬†hab√≠a¬†aumentado sostenidamente desde 1950¬†‚ÄĒse hab√≠a multiplicado por siete‚ÄĒ hasta que en¬†2004 lleg√≥ al m√°ximo: el 90% de los hogares en los Estados Unidos ten√≠a una¬†tel√©fono¬†fijo¬†y lo usaba. Pero la presencia cada vez m√°s generalizada del¬†celular¬†hizo que la tendencia cambiara, y desde el lanzamiento del¬†smartphone¬†en 2007 la ca√≠da de la l√≠nea fija ha sido veloz: s√≥lo 6,5% de los hogares se comunica exclusivamente mediante una y¬†s√≥lo el 40% la conserva¬†en convivencia con los m√≥viles.

En muchos países latinoamericanos, donde durante décadas hubo lista de espera para conseguir una línea telefónica, esta tendencia se aceleró: la masificación del smartphone resolvió los problemas de comunicación de millones de personas. Pero mientras el viejo teléfono seguía el camino de los dinosaurios se perdieron con él muchas cosas.

Expresiones cotidianas como¬†‚Äúyo atiendo‚ÄĚ o ‚Äúes para ti‚ÄĚ o ‚Äúno est√°, ¬Ņquieres dejarle un mensaje?‚Ä̬†se han borrado del paisaje de las familias. Tambi√©n algunos inconvenientes desaparecieron, como la¬†se√Īal de ocupado o la est√°tica. Pero curiosamente la app ūüďě se ha convertido en una de las¬†menos usadas¬†en un¬†smartphone. De hecho de las¬†96 veces por d√≠a que un estadounidense promedio toma el tel√©fono, casi ninguna es para hablar.

El celular hirió de muerte al antiguo teléfono, pero curiosamente la aplicación de llamadas es de las menos usadas en un smartphone. (Shutterstock)El celular hirió de muerte al antiguo teléfono, pero curiosamente la aplicación de llamadas es de las menos usadas en un smartphone. (Shutterstock)

Hoy el¬†sonido del timbre del tel√©fono causa alarma. Un¬†mensaje de texto o en una plataforma de chateo¬†es la forma m√°s habitual de comunicaci√≥n, y si hay que usar la voz¬†primero se pregunta por mensajer√≠a: ‚Äú¬ŅTe puedo llamar?‚ÄĚ. Dar√≠a la impresi√≥n de que una llamada directa implica emergencia o tragedia. En el mundo que existi√≥ antes de los¬†millennials, en cambio, la¬†gente llamaba sin pensarlo dos veces¬†y nadie, nunca tuvo¬†ansiedad de salir a la calle sin su tel√©fono, que muchas veces estaba en un¬†lugar dedicado de la casa, con su propio mueble, en cuya base cab√≠an las¬†gu√≠as telef√≥nicas.

La pr√°ctica de hablar era tan difundida que los hogares de¬†clase media sol√≠an contratar una segunda l√≠nea exclusivamente para los hijos, a fin de que los padres pudieran mantener contacto con el mundo en alg√ļn momento porque los¬†adolescentes no se cansaban de hablar. Por las noches, se llamaban para comentar ‚ÄĒcon el¬†objeto de pl√°stico sobre la oreja, enredando el cable con los dedos‚ÄĒ lo que hab√≠an hecho ese d√≠a, la salida de la que acababan de regresar, los amores en ciernes. Hasta que los padres les dec√≠an que cortaran, y muchas veces aun despu√©s.

En¬†Medium, Indi Samarajiva record√≥ que ‚Äúeso era todo lo que hac√≠amos‚ÄĚ. √Čl ten√≠a una¬†l√≠nea fija y el directorio de la escuela¬†y se acomodaba en el suelo, bajo su escritorio para llamar a alguien. ‚ÄúSol√≠amos pasar horas en el tel√©fono. Trato de recordar de qu√© habl√°bamos, pero no puedo‚Äú. Simplemente charlaban.

De las 96 veces por día que un estadounidense promedio toma el teléfono, casi ninguna es para hablar.De las 96 veces por día que un estadounidense promedio toma el teléfono, casi ninguna es para hablar.

√Čl estaba en el¬†final de la escuela secundaria cuando comenzaron los servicios de mensajer√≠a instant√°nea, ‚Äúpero para usarlo¬†ten√≠as de desenchufar el tel√©fono‚ÄĚ: en efecto, la se√Īal de internet llegaba mediante la conexi√≥n telef√≥nica y hab√≠a que pasarla, f√≠sicamente, a la computadora. ‚ÄúNadie ten√≠a AIM activo todo el tiempo. Sol√≠amos reunirnos alrededor de una computadora y mirar c√≥mo alguien chateaba‚ÄĚ.

La gran diferencia entre una conversaci√≥n y un chateo es el¬†tempo, evalu√≥. ‚ÄúEn una¬†llamada telef√≥nica est√°s all√≠ de verdad, en sincron√≠a. Los mensajes son asincr√≥nicos:¬†son una l√≠nea de una carta muerta, una idea de una mente que ya no est√° ah√≠. Escribes algo y esperas, o recibes un mensaje en el medio de otra cosa, cuando ya te has olvidado. Con una llamada telef√≥nica la¬†voz es inmediata, hace una percusi√≥n ef√≠mera en tu o√≠do interno. Tienes que meterte en el ritmo, tienes que estar en sincron√≠a. Tienes que estar ah√≠‚ÄĚ.¬†Hay atenci√≥n, no distracci√≥n.

El¬†poder de la voz es enorme entre los humanos, escribi√≥ Barbara Keys en¬†The Conversation¬†en un art√≠culo sobre el papel de la¬†tecnolog√≠a en el activismo pol√≠tico. En la d√©cada de 1980, cuando la promoci√≥n de las causas se hac√≠a por tel√©fono, las llamadas eran ‚Äúuna¬†forma de comunicaci√≥n trabajosa, pero brindaba un contacto personal inmediato, una oportunidad para el intercambio genuino y una¬†profundidad emotiva¬†que le faltaba a la comunicaci√≥n por escrito‚ÄĚ.

El teléfono estaba en la casa, muchas veces en un lugar dedicado, con su propio mueble, en cuya base cabían las guías telefónicas.El teléfono estaba en la casa, muchas veces en un lugar dedicado, con su propio mueble, en cuya base cabían las guías telefónicas.

Esto se lograba porque ‚Äúel tel√©fono¬†transmite la potencia de la voz humana‚ÄĚ, escribi√≥. ‚ÄúLa voz es uno de nuestros¬†instrumentos m√°s poderosos, dise√Īada no s√≥lo para comunicar sino tambi√©n para crear intimidad. Nuestras voces transmiten emoci√≥n de manera tan efectiva que podemos identificar el sentimiento en el discurso aun cuando las propias palabras est√°n amortiguadas por paredes. La voz indica¬†si eres sincero o si est√°s ebrio. Por eso un reciente estudio de Harvard Business Review hall√≥ que las solicitudes¬†cara a cara ten√≠an 34 veces m√°s √©xito que los emails‚ÄĚ.

Keys analiz√≥ tambi√©n problemas espec√≠ficos de los nativos digitales, como ‚Äúla falta de empat√≠a y la dificultad de generar amistades basadas en la confianza‚ÄĚ, cit√≥. ‚ÄúEn las comunidades en l√≠nea la gente tiende hacia el narcisismo y con frecuencia no se preocupan, visiblemente, por los sentimientos de los dem√°s‚ÄĚ. Las redes sociales han sido tambi√©n el espacio privilegiado para la circulaci√≥n de desinformaci√≥n, rumores y discurso de odio.

‚ÄúLos psic√≥logos nos dicen que, seamos extrovertidos o introvertidos, necesitamos del contacto humano y nos sentimos m√°s vivos luego de conectar con otras personas. Las llamadas telef√≥nicas creaban esas conexiones‚ÄĚ, agreg√≥. ‚ÄúPara los activistas, hablar revelaba conexiones que de otro modo no habr√≠an visto, y profundizaban su compromiso personal a la causa y entre ellos‚ÄĚ.

El teléfono transmite la potencia de la voz humana, al punto que las llamadas de activistas políticos tenían 34 veces más éxito que los correos electrónicos.El teléfono transmite la potencia de la voz humana, al punto que las llamadas de activistas políticos tenían 34 veces más éxito que los correos electrónicos.

Antes de¬†internet, que ha democratizado el flujo de la informaci√≥n, en la segunda mitad del siglo XX el tel√©fono fue esencial para el¬†activismo pol√≠tico. ‚ÄúAyud√≥ a crear¬†movimientos perdurables en los cuales la gente se sent√≠a unida emocionalmente‚ÄĚ, explic√≥ Keys, y dio como ejemplo el movimiento por los¬†derechos civiles¬†en los Estados Unidos. Tambi√©n facilit√≥ las¬†acciones r√°pidas: ‚ÄúMiles de los participantes en el¬†boicot del transporte en Montgomery [Alabama]¬†a mediados de los cincuenta encontraron maneras de viajar usando¬†cadenas telef√≥nicas‚ÄĚ. Una cadena telef√≥nica se hac√≠a cuando una persona llamaba a 10 y cada una de ellas a otras 10, y as√≠.

El¬†√°mbito privado tambi√©n sufri√≥ un fuerte impacto¬†con la extinci√≥n de la llamada telef√≥nica a manos de los mensajes de texto, primero (que a su vez cedieron su lugar a las app de mensajer√≠a), y a la¬†videoconferencia¬†despu√©s.¬†The Atlantic¬†analiz√≥ la¬†p√©rdida del espacio social de la familia, cuyos miembros durante d√©cadas usaron un mismo n√ļmero telef√≥nico. ‚ÄúEl¬†tel√©fono compartido¬†funcionaba como un¬†ancla en el hogar‚ÄĚ, dijo a la revista Luke Fernandez, profesor de inform√°tica en la Universidad Estatal de¬†Weber, Ohio, y coautor de¬†Bored, Lonely, Angry, Stupid: Feelings About Technology, From the Telegraph to Twitter¬†(Aburridos, solitarios, enojados, est√ļpidos: los sentimientos sobre la tecnolog√≠a, del tel√©grafo a Twitter).

‚ÄúEl hogar era el lugar donde uno pod√≠a ser localizado, y donde uno necesitaba ir para recoger sus mensajes‚ÄĚ, sigui√≥. Con el celular, ‚Äúhemos ganado movilidad y privacidad, pero el¬†valor del hogar se ha reducido, del mismo modo que su capacidad para guiar y controlar el comportamiento de la familia,¬†y quiz√° tambi√©n para mantener a la familia unida‚ÄĚ.

Los adolescentes del pasado no se cansaban de hablar: por las noches, se llamaban para comentar ‚ÄĒcon el objeto de pl√°stico sobre la oreja, enredando el cable con los dedos‚ÄĒ lo que hab√≠an hecho ese d√≠a. (Wikipedia)Los adolescentes del pasado no se cansaban de hablar: por las noches, se llamaban para comentar ‚ÄĒcon el objeto de pl√°stico sobre la oreja, enredando el cable con los dedos‚ÄĒ lo que hab√≠an hecho ese d√≠a. (Wikipedia)

No hace falta ir tan atrás como los comienzos de la telefonía, cuando los operadores de las centrales (o las: era un trabajo principalmente de mujeres) llegaban a conocer las voces de sus clientes para pensar en la fuerza de esa tecnología. En los hogares de clase media de después de la Segunda Guerra Mundial el teléfono se encontraba en un punto fijo de la casa, donde entraba la línea, muchas veces en la cocina o en la sala. En ocasiones tenía cerca una silla, para que quien hablara pudiera concentrarse plenamente si la llamada era larga, y una libreta con un lápiz para tomar mensajes.

Las llamadas se hicieron un¬†poco m√°s privadas en la d√©cada de los ochenta, cuando el tel√©fono inal√°mbrico¬†permiti√≥ que una persona se retirase a hablar lejos del resto de la familia. ‚ÄúPero aun entonces, cuando se llamaba a la l√≠nea fija de otra casa,¬†uno nunca sab√≠a qui√©n iba a atender‚ÄĚ, record√≥ Julia Cho, autora del art√≠culo en¬†The Atlantic. Llamar a un compa√Īero de la escuela, por ejemplo, ‚Äúpor lo general implicaba¬†hablar primero con los padres‚ÄĚ; del mismo modo al atender las llamadas en la propia casa ‚Äúhabl√°bamos con buena cantidad de conocidos de nuestros padres‚ÄĚ.

Esos contactos se perdieron con el¬†smartphone. ‚ÄúM√°s all√° de desarrollar¬†habilidades para la conversaci√≥n, el tel√©fono de la familia ped√≠a a sus usuarios que¬†fueran pacientes y que participaran en las vidas de los otros‚ÄĚ, agreg√≥ Cho. ‚ÄúCuando los ni√Īos hoy llaman a su casa, en realidad¬†llaman a uno de sus padres, y evitan al otro; los amigos, los jefes y los promotores (si logran ser atendidos) suelen encontrar exactamente a la persona con la que esperaban hablar‚ÄĚ. Cada quien vive¬†encerrado en el capullo tecnol√≥gico¬†de su m√≥vil.

En los comienzos de la telefonía los operadores de las centrales llegaban a conocer las voces de sus clientes. (Wikipedia)En los comienzos de la telefonía los operadores de las centrales llegaban a conocer las voces de sus clientes. (Wikipedia)

Y eso va m√°s all√° de la cuesti√≥n de la llamada. Porque el¬†smartphone¬†ha reemplazado¬†una mir√≠ada de objetos y servicios del pasado reciente: el¬†reloj despertador, las calculadoras, los mapas, las c√°maras fotogr√°ficas, los reproductores digitales de m√ļsica, las videoc√°maras, el calendario, la br√ļjula, la linterna¬†y hasta el televisor y la biblioteca. Pero, sobre todo, las apps son el¬†supermercado¬†en la mano, el¬†banco, el estacionamiento, el entrenador del gimnasio, el centro comercial, el agente de viajes, etc√©tera.

La noci√≥n de¬†ahorrar tiempo¬†con el m√≥vil se arraig√≥ tan profundamente, argument√≥ Samarajiva, que¬†socialmente se ve mal ‚Äúrobarle‚ÄĚ minutos a otro en una conversaci√≥n. ‚ÄúHoy nos comunicamos tanto que es una carga, pero nos comunicamos tan superficialmente que rara vez es un alivio. Y eso es lo que puede hacer una llamada telef√≥nica. Es un¬†alivio escuchar la voz de un viejo amigo, percibir c√≥mo se siente sin pensar en lo que podr√≠a significar un emoji‚ÄĚ.

Uno puede¬†chatear con varias personas a la vez¬†pero no mantener una conversaci√≥n coherente con m√°s de una a la vez. ‚ÄúSe siente algo muy distinto cuando se tiene la atenci√≥n de alguien, en lugar de su distracci√≥n.¬†Se siento algo muy distinto cuando se escucha una risa que cuando se lee¬†lol‚ÄĚ, agreg√≥. La conversaci√≥n telef√≥nica no sirve para todo: un meme, por ejemplo, no se puede contar, porque la explicaci√≥n mata su gracia. Pero sirve ‚Äúpara¬†enviar, literalmente, vibraciones a tu cerebro, por medio del o√≠do medio. Es m√°gico que podamos hacer eso, conectar nuestros cerebros en tiempo real‚ÄĚ, concluy√≥.

Fuente: Infobae

COMENTARIOS