ūüĎĀ‚Äć | La luz al final del t√ļnel es real: ¬Ņqu√© vemos segundos antes de morir?

1164
Por instinto de supervivencia, el cerebro se activa segundos antes de morir y desemboca en distintas experiencias

Distintos estudios confirman que la actividad cerebral de los pacientes se dispara durante la agon√≠a por el instinto de supervivencia. Dos mujeres que ‚Äúvolvieron de la muerte‚ÄĚ relataron lo que vieron y sintieron durante ese lapso

-Entonces, ¬Ņson ciertas esas visiones?

-Claro que son ciertas.

La respuesta, concisa y contundente, pertenece a Jimo Borjigin, profesora de fisiolog√≠a molecular y neurolog√≠a en la Universidad de Michigan. La cient√≠fica se aboc√≥ en los √ļltimos a√Īos al estudio de, entre otros temas, las experiencias cercanas a la muerte (ECM), a comprender qu√© es lo que le sucede al cerebro segundos antes de morir, a observar las variaciones que se producen en la actividad cerebral de un paciente cuando se le decide retirar el soporte vital.

-No todas las experiencias son iguales, pero efectivamente son ciertos los relatos de la gente que ve una luz al final del t√ļnel o que recuerda su vida como si fuera una pel√≠cula -agreg√≥ en di√°logo con Infobae-. No son un mito.

El √ļltimo estudio de Borjigin, publicado en mayo, da cuenta de ello. Como continuidad de una serie de investigaciones, el equipo de cient√≠ficos analiz√≥ la actividad cerebral de pacientes en coma antes y despu√©s del retiro del soporte vital, y descubrieron un aumento inusual de la actividad durante varios segundos, entre 400 y 600, hasta que todo se apag√≥.

‚ÄúDespu√©s de la eliminaci√≥n del soporte vital, hubo una marcada elevaci√≥n de la actividad cerebral. El cerebro se activa cuando reconoce a la muerte como un hecho inminente porque pretende satisfacer la necesidad homeost√°tica de supervivencia. Esa es nuestra hip√≥tesis actual‚ÄĚ, explic√≥.

El estudio analiz√≥ a cuatro pacientes en coma. Todos ellos presentaron un aumento de las ondas cerebrales despu√©s de que el soporte vital les fuera retirado. Lo llamativo fue que dos de ellas -ambas mujeres, de 24 y 77 a√Īos- mostraron un alza en la frecuencia gamma, la cual est√° asociada a la conciencia.

infografia

‚ÄúEs imposible saber exactamente qu√© sucedi√≥ con sus experiencias subjetivas personales ya que ambas murieron‚ÄĚ, dijo Borjigin. De igual modo, aclar√≥, las firmas neuronales que se registraron sugieren cuatro experiencias, que tambi√©n se repiten en otras investigaciones realizadas:

1. Ambas vieron una luz brillante.

2. Ambas podían escuchar cosas.

3. Ambas podrían haber tenido experiencias extracorporales.

4. Ambas podrían haber recordado eventos de sus vidas.

En cierto sentido, sigui√≥ la experta, las experiencias cercanas a la muerte son similares a los sue√Īos porque ambos ocurren en humanos sin una conciencia manifiesta. Aunque s√≠ hay una peque√Īa pero notoria diferencia: las ECM son mucho m√°s intensas. A diferencia de lo que sucede con los sue√Īos, los sobrevivientes no se olvidan tan f√°cilmente de lo que vieron y sintieron durante esos segundos de agon√≠a.

De hecho, un estudio previo que comandó Sam Parnia, director del departamento de investigación en cuidados críticos y reanimación de la Universidad de Nueva York, concluyó que alrededor del 50% de los pacientes que habían superado ese trance recordaban al menos en forma difusa lo que les había sucedido en ese lapso.

Parnia, junto a un equipo de investigación, analizó más de 2 mil casos de pacientes que sufrieron paros cardíacos y habían sido dados por muertos. A partir de los testimonios de los sobrevivientes, clasificó las distintas experiencias en siete categorías: 1) sintieron miedo; 2) vieron animales o plantas; 3) percibieron una luz brillante; 4) presenciaron escenas de violencia y persecución; 5) tuvieron un déjà-vu, 6) vieron a familiares; 7) recordaron cosas que pasaron tras el paro cardíaco.

Claro que los relatos est√°n ligados a las creencias, la formaci√≥n y las experiencias previas. La propia subjetividad de los pacientes los lleva a que interpreten im√°genes de distintas maneras. ‚ÄúA esta altura ya es claro que la gente tiene experiencias en el momento de la muerte. Lo que sucede es que cada individuo decodifica esas vivencias seg√ļn sus creencias. Alguien de India puede volver de la muerte y asegurar que vio al dios Krishna, mientras que alguien del medio oeste de EEUU puede regresar de la misma experiencia y afirmar que vio al dios cristiano‚ÄĚ, ilustr√≥.

Para Parnia, las experiencias cercanas a la muerte son mucho más complejas de lo que se creía tiempo atrás. Por eso, dice, es necesario dejar de lado creencias religiosas para, de ese modo, analizarlas desde un enfoque meramente científico.

En Carolina del Norte, Estados Unidos, se encuentra la sede de la International Association for Near-Death Studies (IANDS), lo que en espa√Īol ser√≠a la Asociaci√≥n Internacional de Estudios Cercanos a la Muerte. La organizaci√≥n funciona desde hace ya 42 a√Īos -como muestra del inter√©s que despierta el tema en parte de la comunidad cient√≠fica- y, de acuerdo a su presidenta Janice Miner Holden, busca ‚Äúpromover la comprensi√≥n global de las ECM a trav√©s de la investigaci√≥n, la educaci√≥n, la formaci√≥n de comunidades y la provisi√≥n de recursos solidarios‚ÄĚ.

IANDS tiene m√°s de 80 grupos locales dispersos en Estados Unidos y otros pa√≠ses del mundo. Desde la organizaci√≥n compartieron con Infobae relatos de dos de sus integrantes, dos mujeres que volvieron de la muerte, que atravesaron agon√≠as dis√≠miles pero con un punto com√ļn: la experiencia -lo que vieron y sintieron- marc√≥ un punto de inflexi√≥n en sus vidas.

Un viaje extracorporal por el espacio

Después de estar en coma, sintió que viajaba por otros planetasDespués de estar en coma, sintió que viajaba por otros planetas

Relato de El Serumaga, empleada en marketing

En 2015, estaba en coma, resistiendo con soporte vital. Me practicaron los √ļltimos ritos y le dijeron a mi familia que me dejaran ir porque los m√©dicos ya hab√≠an hecho todo lo posible por salvarme. El pron√≥stico era: si viv√≠a, probablemente estar√≠a en estado vegetativo, pero incluso esas posibilidades eran menos del 1%.

Mi nivel de dióxido de carbono estaba por encima de 200 cuando lo normal es entre 20 y 30. Mi cerebro no tenía oxígeno para sobrevivir. Mi sangre me estaba envenenando. El 26 de septiembre tuve una experiencia cercana a la muerte, pero no fue la típica. Viajé dimensionalmente, vi la vida y el mundo desde otras perspectivas, y mis sentidos se intensificaron.

Soy una persona bastante l√≥gica, apegada a la ciencia y siempre me estoy preguntando sobre el porqu√© de las cosas. Por eso al principio tuve mucha verg√ľenza de hablar sobre lo que me hab√≠a sucedido. En esa ocasi√≥n fue como si hubiera dejado mi cuerpo, vi la habitaci√≥n en la que estaba y escuch√© la conversaci√≥n entre el m√©dico y el residente sobre c√≥mo no iba a lograrlo. Intent√© reprenderlos, retarlos por sus comentarios, pero no pod√≠an escucharme. Viaj√© al espacio alternando l√≠neas de tiempo y dimensiones. Lo vi todo desde una perspectiva en primera persona.

Llegué a otro planeta y vi una especie alienígena diferente. Allí sí pude ver mi cuerpo. Estaba deformado, como una persona con una enfermedad terminal. Escuché una voz que decía que mi cuerpo había cambiado porque no era mi planeta ni mi especie. También escuché que la vida era una serie de experiencias y perspectivas, y que nada era un error.

Me colocaron en una azucena y vi la perspectiva desde esa planta, como si yo fuera la planta. Me pusieron en una pecera y vi el punto de vista del pez. No pude ver mi propio cuerpo en estas transiciones, pero sí tenía conciencia de mí misma. Tenía muchas preguntas sobre las cosas que suceden detrás de escena en la Tierra. Era como si me mostraran la trastienda de los problemas del mundo que tanto había cuestionado. Me hizo sentir que el mundo era un lugar horrible del que no quería formar parte.

Entonces vi una luz m√°s brillante que cualquiera que haya visto jam√°s. La luz comparable m√°s cercana en la Tierra es la del sol. Instintivamente extend√≠ la mano y apareci√≥ una esfera plateada. De ella sal√≠a un holograma de la t√≠pica imagen de Jesucristo. Me sent√≠ en paz y no tuve ning√ļn sentimiento particular, ni sorpresa ni curiosidad. Al cabo de unos segundos hubo una voz que me se√Īal√≥ que la experiencia hab√≠a terminado y que iba a regresar. La luz de repente se retir√≥, y eso fue todo. Creo que este fue el momento en que mis signos vitales mejoraron durante la noche en un 50%.

Cuando regresé, usé el humor como un mecanismo para afrontar lo que había vivido, pero también como un amortiguador de mis emociones, para tratar de minimizar la intensidad de mi experiencia. Cuando volví, estaba tan contrariada con el mundo, sentía que todos eran ridículos y demasiado serios acerca de todo. Había visto la trastienda de la cultura de la Tierra y obtenido respuestas a muchas de mis preguntas.

Un t√ļnel de paz

Durante su ECM, la paciente sinti√≥ que ingresaba a un t√ļnel oscuro con forma de pir√°mideDurante su ECM, la paciente sinti√≥ que ingresaba a un t√ļnel oscuro con forma de pir√°mide

Relato de Denise Austin, ama de casa

Esto sucedi√≥ en 1992 cuando ten√≠a 40 a√Īos y viv√≠a en Lompoc, California. Estaba con una depresi√≥n cl√≠nica, era solo una de las muchas que sufr√≠a cada a√Īo. Hasta ese momento, los antidepresivos no me hab√≠an ayudado y los hab√≠a probado todos. Hab√≠a intentado comer mejor y hacer m√°s ejercicio, le√≠do libros inspiradores sobre c√≥mo recuperar la vida. Cada a√Īo ten√≠a una nueva teor√≠a de por qu√© segu√≠a sucediendo. Ten√≠a un esposo maravilloso y mis hijos eran todo para m√≠. Entonces, ¬Ņpor qu√© estaba deprimida? Todav√≠a no sab√≠a acerca de los s√≠ntomas de la depresi√≥n, los desequilibrios qu√≠micos del cerebro o el trastorno bipolar, as√≠ que me culpaba por todo.

A su vez, a principios de ese a√Īo mi m√©dico me hab√≠a detectado un ganglio linf√°tico inflamado en el cuello. Despu√©s de una tomograf√≠a computarizada, me llam√≥ para programar una biopsia porque tem√≠a que pudiera ser un tumor maligno. En febrero fui a cirug√≠a. Despu√©s de que termin√≥, se hizo evidente que ten√≠a una condici√≥n rara conocida como deficiencia de pseudocolinesterasa, que significa la falta de una enzima para procesar una anestesia.

Despu√©s de la cirug√≠a, escuch√© al m√©dico decir: ‚ÄúTe pod√©s despertar, todo sali√≥ bien, el tumor era benigno‚ÄĚ. ‚ÄúNo se despierta‚ÄĚ, dijo la enfermera que no dejaba de tocarme la cara. El anestesi√≥logo respondi√≥: ‚ÄúEst√° paralizada y no se va a despertar pronto. Vamos a estar ac√° por mucho tiempo hoy‚ÄĚ. Escuch√© esta conversaci√≥n en un estado inconsciente. Estaba paralizada. No me alarm√© en absoluto, sino que me envolvi√≥ un completo bienestar y paz.

En medio de ese trance, entre el plano real e imaginario, ingres√© en un t√ļnel con forma de pir√°mide negro. La oscuridad trajo a√ļn m√°s consuelo. El t√ļnel parec√≠a peque√Īo pero grande al mismo tiempo. Algunas horas m√°s tarde comenc√© a despertar. Se fue la paz que hab√≠a sentido. La reemplaz√≥ cierta confusi√≥n e impotencia. Sonaban alarmas fuertes y la gente se mov√≠a a mi alrededor. Parec√≠a que toda la habitaci√≥n estaba llena de un caos ruidoso y no quer√≠a formar parte de √©l.

‚Äú¬°Agarre a su esposo, r√°pido!‚ÄĚ, le grit√≥ una enfermera a un m√©dico. De repente, su rostro estaba sobre m√≠ diciendo: ‚ÄúDenise, tuviste una reacci√≥n a la anestesia y se paraliz√≥ tu cuerpo. No parece que puedas respirar, pero las m√°quinas lo hacen por vos. Vas a estar bien‚ÄĚ.

De repente fui envuelta por un amor y una paz que todo lo abarcaban, que penetró cada poro y célula de mi cuerpo. El amor fue la emoción más increíble que jamás haya sentido. Simplemente lo dejé fluir y disfruté de eso. No hay palabras para expresar el completo bienestar que sentí. No era consciente de tener un cuerpo, solo conciencia. No cuestioné de dónde venía todo eso. Sólo sabía que estaba teniendo una experiencia celestial. Nunca vi a nadie, pero pude sentir al menos dos presencias. Todavía tenía pensamientos propios y otros que no eran míos, pero que de alguna manera me eran transmitidos a mi cerebro.

El amor, la paz y la satisfacci√≥n continuaron. Quer√≠a sentirme as√≠ para siempre, hice todo lo que pude para mantener esas presencias en mi mente dondequiera que fueran. No dijeron nada, simplemente se desvanecieron gradualmente. El √ļltimo pensamiento que me dejaron fue: ‚ÄúSos un esp√≠ritu teniendo una experiencia humana‚ÄĚ.

Una vez m√°s, estaba muy consciente de la incomodidad en mi cuerpo. Ken estaba limpiando las l√°grimas de mi cara y tratando de consolarme. No pod√≠a decirle que las l√°grimas eran por tener la experiencia m√°s sagrada de mi vida, que quer√≠a que durara para siempre. No pod√≠a creer que me hubiera pasado algo tan maravilloso. M√°s tarde le pregunt√© si me hab√≠a quedado dormida, desde la primera vez que estaba tratando de animarme hasta cuando estaba tratando de consolarme, para tener una noci√≥n de los intervalos de tiempo. √Čl me dijo que no, que no me hab√≠a dormido. Entonces, ¬Ņc√≥mo sucedi√≥ esto entre un segundo y otro? ¬ŅCu√°nto dur√≥ el encuentro? No s√©. Se sinti√≥ por lo menos de 30 minutos, pero el tiempo parece haberse tragado la experiencia en un abrir y cerrar de ojos.

Esa experiencia me abri√≥ la cabeza sobre el significado de la vida. Soy m√°s compasiva y menos propensa a creer que tengo los desaf√≠os m√°s dif√≠ciles de la vida. Perd√≠ algo de mi miedo a las personas, pero a√ļn lucho por sanar esa parte. Sol√≠a tener una ansiedad paralizante en torno al miedo a la muerte. Ya no tengo miedo. Ahora creo que nuestras luchas individuales son solo nuestras, pero no siempre tenemos que luchar solos.

A las semanas, tuve otra cita con mi m√©dico. Me dijo que hab√≠a un nuevo medicamento en el mercado y que quer√≠a probarlo. Unos antidepresivos que se estaban desarrollando con mayor √©xito y menos efectos secundarios que los anteriores. No hab√≠a otra opci√≥n, as√≠ que estaba lista para intentarlo de nuevo. Pocos d√≠as despu√©s de empezar con las nuevas pastillas, me despert√© una ma√Īana y todo brillaba. No pod√≠a creer que fuera posible sentirse as√≠. De la alegr√≠a, hice una torta y le dije a mi familia que era mi torta de cumplea√Īos por el primer d√≠a de mi vida.

Vivir con bipolaridad ha sido el mayor desafío de mi vida. Mis depresiones persistieron. Los picos son pocos y distantes entre sí, pero pueden ser igual de destructivos. Todo esto puso a prueba mi capacidad para resistir. No siempre he vivido bien, pero ahora tengo esta experiencia que veo como una intervención cuando la necesitaba, como un mensaje de esperanza.

Fuente: Infobae

¬∑¬∑¬ŅYa nos segu√≠s en las redes?¬†Mir√° todo lo que tenemos para VOS¬†Facebook¬†l¬†Twitter¬†l¬†Instagram l Tik Tok

COMENTARIOS