Alimentación saludable no toma vacaciones de invierno

172

Nutricionista sugiere consumir más frutas y verduras, no saltarse las comidas, controlar ingesta de alimentos azucarados y evitar en lo posible la comida chatarra.

Durante las vacaciones la rutina diaria de niños y adolescentes sufre modificaciones; tienen más tiempo libre y un horario más distendido. En la mayoría de los casos duermen más tarde o más tiempo que lo habitual. “Este cambio abrupto, quiérase o no, afecta los hábitos alimentarios”, asevera la Lic. Bethania Machuca, nutricionista de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles.

La alteración de la rutina lleva a los niños en ocasiones a un esquema de alimentación desordenada, donde se saltan el horario de las comidas e ingieren una mayor cantidad de alimentos, principalmente ultraprocesados, con alto nivel en azúcares y grasas.

El exceso de peso constituye un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas y muertes asociadas. La hipertensión, los problemas cardiovasculares, la diabetes, están vinculados estrechamente a la mala alimentación.

En Paraguay 1 de cada 3 niños y adolescentes tiene sobrepeso y obesidad, es decir, 33% de esta franja poblacional, según señala la Encuesta Global de Salud Escolar (GSHS) realizada en el 2017.

Para impedir que las estadísticas de enfermos sigan incrementándose, es importante establecer hábitos saludables en el hogar desde la niñez. No saltarse las comidas del día (desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena), respetando siempre los horarios.

La profesional refiere que el desayuno es la primera comida de la jornada, “la misma debe ser nutritiva y proporcionar energía necesaria para realizar las actividades del día”, expone.

Propuestas para desayuno y merienda

Lácteos (leche y/o derivados), hidratos de carbono complejos (panes integrales, galletitas de arroz) vitaminas y minerales (frutas enteras o jugos sin agregado de azúcar).

Media mañana

Frutas enteras de estación (mandarina, naranja, pomelo, banana, frutilla) que son fuente de fibras, vitaminas resaltando la C y minerales. Ya sea en forma de compotas, brochetas de frutas o en trozos.

Almuerzo y cena

Con presencia de carbohidratos en el plato: arroz, maíz, fideo, papa, mandioca son algunas opciones. Esto debe ir acompañado de una porción de proteínas como carne vacuna o pollo, pescado, huevos, y fibras que aportan los vegetales crudos y cocidos.

La bebida de elección debe ser el agua simple, aunque también se pueden preparar jugos naturales (sin azúcar agregada) o aguas saborizadas de manera natural.

Se recomienda evitar la ingesta de calorías vacías, es decir, de aquellos productos que solo aportan calorías y pocos o ningún nutriente como es el caso de los snacks (papas fritas, galletitas y otras golosinas), gaseosas, jugos envasados y otros productos.

Así también, se recomienda controlar la ingesta de alimentos azucarados o con alto contenido de grasas, especialmente si el niño o el adolescente está con sobrepeso u obesidad.

COMENTARIOS