Trucos para que el pan se mantenga más tiempo fresco

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El pan a veces se echa a perder bastante rápido, otras dura más. ¿De qué depende? En primer lugar, de la estación. Por lo general, en verano todos los productos tienen una vida más corta. Pero además hay trucos que podemos aplicar para prolongar su conservación.

Primer consejo: mantener limpias las superficies de trabajo de la cocina, las tablitas de cortar y los recipientes. Esas superficies son sitios ideales para la proliferación de gérmenes que, para colmo de males, se multiplican más todavía cuando hay elevadas temperaturas.

Segundo consejo: que no queden miguitas ni restos de pan en el recipiente. Limpiar el recipiente del pan al menos una vez por semana con agua y vinagre será una gran ayuda. Lo ideal es que el recipiente del pan sea de cerámica o de arcilla, que permiten cierta regulación del aire y de la humedad y de ese modo evitan el surgimiento de hongos y que el pan se reseque demasiado rápido.

Por supuesto que si es un pan grande que ya ha sido cortado deberíamos conservarlo apoyando todo el pan sobre la cara cortada.

Tercer consejo: nunca dejar el pan dentro de una bolsa de plástico, porque impide la circulación de aire y eso aumenta el riesgo de que se acumule agua o humedad y, por ende, surjan hongos. La humedad propia del pan también tiende a salir y a evaporarse. Si no puede evaporar a raíz del plástico, los gérmenes serán inevitables. Las bolsitas de papel que suelen entregarse con el pan tampoco son buenas, porque le quitan humedad al pan y lo hacen secar más rápido.

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